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Sábado 21 de abril de 2007
Gabriel García Márquez, hace tiempo ya, viene sosteniendo algo así como que jubilemos a la ortografía, que le demos vacaciones a la gramática y humanicemos las leyes de nuestra lengua, que es mucho más sabia cuando se deja hablar que cuando anda pidiendo permiso.
Se podría decir que el gran revuelo comenzó allá por el 1992, cuando en la inauguración del 1 ° Congreso Internacional de la Lengua Española., García Márquez tiró su Botella al mar para el dios de las palabras.
Hubo (hay) críticas, comentarios, análisis de todo tipo... y desvirtuaciones y/o malinterpretaciones, porqué no, de lo que dijo y dice el autor de Cien años de Soledad... (y hasta este texto en parte también lo sea).
Algunos se encolerizaron al escuchar tamaña blasfemia de un hombre culto; cosas tales como "Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado." [1]
Otros entendieron que se trataba del vía libre al hago lo que quiero y escribo como quiero, total un Premio Nobel de Literatura me avala los errores de ortografía... (interesante tesis sostenida por varios estudiantes secundarios que igual regresaron temprano en marzo...)
El debate se armó, sí, y fuerte: la defensa del idioma español ante la globalización, ante la aparición de Internet, ¿gana el spanglish?... Recuerdo haber tenido algunas conversaciones al respecto con mi profesor de Análisis del Discurso antes de que desembarcara masivamente Internet en nuestras vidas sudacas... [2]
En Argentina llegó la consolidación cultural del menemismo, y el debate se acalló un poco, replegándose a ámbitos más "académicos", acotándose, empobreciéndose. Ahora, post-crisis de la hegemonía socio-cultural del neoliberalismo, el debate vuelve, de a ratos. El motivo de la preocupación ya no es el "ingreso al Primer Mundo", sino la masividad de los mensajes de texto [3]. Y el empobrecimiento que esto trae al uso de nuestro idioma, principalmente entre los adolescentes, y que no leen libros, y que miran mucha TV, y que están todo el día chateando, etc, etc...
Para ahondar más sobre el tema, dejo dos enlaces más: ¿Mouse o ratón?: la metamorfosis del idioma español en tiempos de Internet, una nota del diario Clarín del año 2004. Y ésta búsqueda de materiales académicos vinculados a globalizacion defensa idioma español
El debate es largo, sí.
Pero así como García Márquez deja en claro en el prólogo al Diccionario de palabras no admitidas por la Academia, que "las palabras no las hacen los académicos en las academias, sino la gente en la calle", refresquémonos también (porque no se trata de tomar frases sueltas y pintar paredes) que profetizó (anunció, advirtió, alertó, pronosticó) que "la humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras".
En el peculiar y decisivo año de 1942 1492, mientras los Reyes Católicos lograban la unidad del territorio español echando a los judíos y a los moros y el marino genovés le encontraba el pelo al huevo, Antonio de Nebrija publicaba la primera Gramática de nuestra lengua, reflexionando “que siempre la lengua fue compañera del imperio; y de tal manera lo siguió, que junta mente començaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída de entrambos”.
Puede que un Imperio esté por caer y las palabras como una murga de renegados anden bailando el anuncio por calles empedradas, a veces, de tierra, muchas otras, asfaltadas también, y hasta abriéndose camino entre pastizales. Puede ser. O puede que no.
Pero cierto es sí, que las palabras, el idioma, el lenguaje, es una -quizás la más- fuerte corporización de una cultura. Si el idioma, la lengua es compañera del imperio, y sino se libra entonces una batalla sobre las palabras, la comunicación llega inexorablemente regenteada por los controles que manipulan las sensaciones.
[1] Recomiendo leerlo al que no lo haya leído, [ click aquí, se abrirá una nueva ventana] y después -si le quedan ganas- que vuelva por acá, que esto es menos importante...
[2] Recuerdo una conclusión que esbozamos también, hablando de artistas y quebrantadores de leyes: para romper las reglas, y que el "producto" sea bueno, sea arte, perdure, hay que conocer en profundidad las reglas.
[3] Existe un Diccionario de SMS que se puede consultar online, impulsado por la Asociación de Usuarios de Internet (España)