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Discapacitados y pecados capitales

Sábado 4 de agosto de 2007

En un post de hace unos días, Lucas Carrasco escribe que "hay una corriente de corrección política que renombró a los discapacitados –fundamentalmente motrices- como personas con capacidades diferentes". Lucas da cuenta de esto al señalar que en la contratapa del último libro del Dr. Cormillot se menciona que a miles de obesos argentinos su obesidad los torna discapacitados.

Dado que no se trata de un descuido editorial, Carrasco se pregunta cuál es el mal del que es síntoma la gordura. Hasta ayer nomás, los discapacitados mentales eran encerrados en sótanos o en hospicios suburbanos, alejados de la "sociedad sana", excluídos, por discapacitados, por exteriorizar ese síntoma del demonio que los corroe por dentro. Hasta ayer nomás. Hoy, ya no son discapacitados; son "personas con capacidades diferentes", y se los busca integrar a la sociedad. El primer paso, es cambiarle el mote estigmatizante: no son dis-capacitados (menos que nosotros); son "capacitados diferentes" (iguales pero distintos, en el mismo "nivel", pero al costado).

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Belcebú o Beelzebub
Demonio instigador de la gula

Para los gordos -por el contrario- nada de sutilezas del estilo de “personas con capacidades diferentes”, escribe Carrasco. Para la literatura medico-científica argentina son "discapacitados", así lo firma Cormillot en su último libro. Obesos, gordos, discapacitados: no están al mismo nivel (ni al costado), están debajo. No es un problema de salud lo que tienen, no es grasa de más, es la gula, claro, uno de los siete pecados capitales.

A cada pecado capital le corresponde una Virtud celestial. La gula, es némesis de la templanza, que modera la atracción de los placeres equilibrando el uso de los bienes materiales y las comidas...

En el reality del que participa Cormillot, Cuestión de Peso, la virtud de cada participante es medida por una balanza electrónica, mientras recrean la imagen del Purgatorio, donde los pecadores de gula son obligados a pararse en una distancia equidistante entre dos árboles pero lo precisamente exacto para que sus brazos estirados no lleguen a los frutos de cada uno.

Tanto en uno como en otro caso, en los gorditos discapacitados como en las personas con capacidades diferentes, los neo-motes impuestos son una sentencia que incluyen un secreto que merece una explicación.

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