Gabriel García Márquez, hace tiempo ya, viene sosteniendo algo así como que jubilemos a la ortografía, que le demos vacaciones a la gramática y humanicemos las leyes de nuestra lengua, que es mucho más sabia cuando se deja hablar que cuando anda pidiendo permiso.
La fosilización del idioma
Se podría decir que el gran revuelo comenzó allá por el 1992, cuando en la inauguración del 1 ° Congreso Internacional de la Lengua Española., García Márquez tiró su Botella al mar para el dios de las palabras.
Hubo (...)